miércoles, 3 de diciembre de 2008

París bien vale una misa


Fotografía de Alejandro Labeur

La expresión se atribuye al rey francés Enrique IV ( 1553 / 1610 ) y se utiliza cuando, para conseguir una meta o alcanzar un objetivo, se debe renunciar a algo muy esencial.
Hipotéticamente, la frase la pronunció este monarca de la dinastía borbónica cuando decidió adjurar del protestantismo para convertirse a la religión católica el 25 de julio de 1593.
De esta forma, se despejaba el camino hacia el trono al ser aceptado por los católicos, y podía hacer su entrada triunfal en París.

Hay autores, como Eduardo Fournier, que sostienen que Enrique IV jamás llegó a pronunciar la frase, aunque sí la hubiese pensado. No obstante es posible que se dijera otra parecida cuando un día el duque de Rosny le preguntó al rey porqué no se decidía a ir a misa. Para animarle, le dijo lo siguiente: "Señor, Señor, la corona bien vale una misa ".

1 comentario:

cantares dijo...

Bueno, hoy lo recorrí todo este sector de tu blog y este es otra frase que no sabía de donde venía. Gracias! beso

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