lunes, 28 de junio de 2010

Confusión / Juan José Millás


Antes de que hubiera terminado de desenvolver el regalo de cumpleaños, sonó dentro del paquete un timbre: era un móvil. Lo cogí y oí que mi mujer me felicitaba con una carcajada desde el teléfono del dormitorio. Esa noche, ella quiso que habláramos de la vida: los años que llevábamos juntos y todo eso. Pero se empeñó en que lo hiciéramos por teléfono, de manera que se marchó al dormitorio y me llamó desde allí al cuarto de estar, donde permanecía yo con el trasto colocado en la cintura. Cuando acabamos la conversación, fui al dormitorio y la vi sentada en la cama, pensativa. Me dijo que acababa de hablar con su marido por teléfono y que estaba dudando si volver con él. Lo nuestro le producía culpa. Yo soy su único marido, así que interpreté aquello como una provocación sexual e hicimos el amor con la desesperación de dos adúlteros. Al día siguiente, estaba en la oficina, tomándome el bocadillo de media mañana, cuando sonó el móvil. Era ella, claro. Dijo que prefería confesarme que tenía un amante. Yo le seguí la corriente porque me pareció que aquel juego nos venía bien a los dos, de manera que le contesté que no se preocupara: habíamos resuelto otras crisis y resolveríamos ésta también. Por la noche, volvimos a hablar por teléfono, como el día anterior, y me contó que dentro de un rato iba a encontrarse con su amante. Aquello me excitó mucho, así que colgué en seguida, fui al dormitorio e hicimos el amor hasta el amanecer. Toda la semana fue igual. El sábado, por fin, cuando nos encontramos en el dormitorio después de la conversación telefónica habitual, me dijo que me quería pero que tenía que dejarme porque su marido la necesitaba más que yo. Dicho esto, cogió la puerta, se fue y desde entonces el móvil no ha vuelto a sonar. Estoy confundido.

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7 comentarios:

Edit Liliana Ciotti dijo...

Que bueno que está el relato...
Me encantó...
Realmente cómico...

vicky dijo...

En alguna ptra ocacion me lo habias hecho leer!.Preferiría decirlo de otra manera. jejeje! me entristeció el confundido.

Funes dijo...

Como un mismo relato nos provoca sensaciones tan diferentes.
A Edit le resultó cómico. vicky se entristeció por el protagonista.
Yo dejé volar la imaginación pensando entonces que la mujer sí tenía un amante y tenía su marido, y cuando comparó los amantes prefirió al otro y no al de los papeles. sintió que el otro la necesitaba mas.
Me hizo pensar que el riesgo de la monogamia es precisamente, no correr riesgos, y que el amor, la pasión y el sexo son elecciones tan dinámicas y tan humanas que hace que los caminos por ahí se bifurquen, se crucen se cambien...
Pensé también en los "mundos flotantes"...
Funes

Mariela Torres dijo...

Es un excelente relato. Yo leí "El desorden de tu nombre" de Millás y me gustó mucho.
Viviana va a hacer su tesis con Millás, con esta novela que leí yo y dos más.

Besos, Celeste.

Celestacha dijo...

Millás es un excelente escritor, yo leí El desorden de su nombre y La soledad era esto. Los recomiendo. Cariños

Marisa dijo...

Me gusta tu blog entre en él por casualidad y me engancho, desprende mucha sensibilidad.
Saludos.

Celestacha dijo...

Gracias Marisa, por darte una vueltita por aquí y quedarte entre nosotros. Saludos

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