martes, 8 de junio de 2010

Insomnio

Pintura de Montserrat Gudiol i Corominas / Perfil femenino

No consigo dormir.
Tengo una mujer atravesada entre los párpados.
Si pudiera, le diría que se vaya;
pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

Eduardo Galeano

6 comentarios:

vicky dijo...

hay!! esos tres renglones son muy fuertess!!!Publica más cositas de Galeano!!!

Funes dijo...

Esto sobre el insomnio lo escribió un muchachito de 21 años. Es una descripción que me parece, interesante. Funes

La odisea en una noche de insomnio

Son pequeñeces las que de repente nos provocan un disturbio, un caos. Nos maltratan, cuando no nos podemos dormir, cuando esta oscuro, y nuestros mas profundos temores se escapan hasta que atorarase y acumularse en el techo de nuestra habitación.
Son aquellos dolores de cabeza producidos por mentiras de las que no podemos escapar una vez que nos acechan y nos generan… el insomnio.
Así con los ojos a medio abrir, con una desesperación descontrolada, yacemos como muertos esperando un final que nunca llega, que se demora, que es eterno. La oscuridad se transforma en un océano sin horizonte, donde no importa como ni cuanto rememos, jamás arribaremos a alguna orilla. Los faros son la esperanza que nunca perderemos, pero aquí no existen; en este mundo solo son ilusiones, una imaginaria salida que nos mantiene en una lucha que sabemos que vamos a perder y que nos va torturar lenta pero efectivamente hasta que nos enrosquemos en las sabanas, como si tuviéramos una fuerte contracción abdominal.
Y ahí seguimos, tirados como un despojo el cual no responde, solo llora. Nos pedimos perdón, juramos promesas, toda nuestra valentía se ve arrollada en ese instante y nos arrodillamos ante la merced de esa calamitosa experiencia. Que triste final, el dolor nos duerme despacio, como la anestesia que un cirujano emplearía para una operación, con una diferencia: ya nos operaron. Lo que no significa que estemos curados.
Es una escena repetida, las preguntas ahogan nuestra razón, las salidas son escondidas en la oscuridad, estamos desnudos ante un abismo de dudas, de errores... se nos acaba la paciencia. El frió nos paraliza, pero sabemos que no es por falta de abrigo, este viene desde adentro, desde el centro de nuestra espina dorsal. Nos llena de escalofríos y nos deja sin respiración. Suspiramos, tratamos de salir, pero es como aquel que se esta ahogando y sabe que va a morir, el esfuerzo es inútil.
Entonces empieza a amanecer, la luz nos indica que comienza el día, el intervalo entre las noches. Tan cansados, tanta rutina, tanta información, no nos deja pensar. Nos da la tregua necesaria para resistir hasta la noche siguiente. Entonces nos levantamos.
Siempre hay un lugar en nuestra mente durante toda la jornada, que está alerta, expectante, pendiente y temerosa de que llegue la noche y comience de nuevo la odisea. Odisea de dolor y angustia.

vicky dijo...

ey Funes...
A veces esa odisea nos lleva por caminos somniolientos y expecataculares encuentros, nos conecta con lo más sublime de nosotros y por eso asusta a la razón; pero no hay baraúnda, está todo claro,solo es temerosa la mente que intenta invalídar, luchando contra el inevitable somorgujo hacia los paraísos misteriosos y tal vez secretos del Alma que nos conforman y porque no??...también nos regalan una noche de pasiones, amores y realidad, que sin ella entre los párpados y atravesada en la garganta, llamando a la puerta de nuestros sueños, no nos permitiríamos tal encuentro, que en definitiva...solo cuesta una noche de insomnio!!

vicky dijo...

Porque claro, si puediera la razón...le diría que se vaya!

indigo dijo...

Serrat en alguna de sus canciones, no recuerdo cuál ahora mismo, habla de una mujer atravesada entre sus párpados. Me gustan los dos, Serrat y Galeano. Y tú, también.
Saludos

vicky dijo...

Todavía me Rodea la Duda Respecto a esta entrada... ¿Què es en Ud lo que inspira a elegir èstas palabras?

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