lunes, 15 de noviembre de 2010

Reconciliación

Óleo de Nicoletta Tomas Caravia
Deja pasar un par de días, no la llames, no le cojas el teléfono. Luego ve a hablar con ella, pero muéstrate frío, distante e incluso cruel en un momento dado. Como si nada de aquello fuera contigo. Utiliza palabras duras, no hagas la más mínima concesión. Dile que no sabes de qué te habla, que son todo imaginaciones suyas. Deja que te grite, que te golpee, que te arañe, que te muerda, que te amenace. Échale la culpa de todo, deja que se derrumbe. Humíllala, apriétale un poco más (sólo lo justo), y entonces empieza a mostrarte algo más comprensivo. Dile algo cariñoso, juguetea con su flequillo. Abrázala, deja que se sienta bien por unos minutos. Convéncela de que te necesita. Miéntele, dile que la quieres. Y sólo al final, si lo consideras necesario, le dices que la perdonas.

Maria José Barrios / Cuentos mínimos

3 comentarios:

Edit dijo...

Radiografia impecable de un alma enferma.
Muchos creen que maltratando y menospreciando a la mujer logran someterla.
Jamás conocerán el alma de una mujer, ni podrán vivir la capacidad de entrega que tiene el corazón femenino, si la anulan desde la denigración.
Una entrada para el debate.
Cariños Cele.

Celestacha dijo...

Tal cual Edith, coincido con vos. La escritora es una mujer, y creo que maneja con sutileza esa fibra íntima de una relación perversa. Los vínculos humanos son complejos y oscuros, muchas veces. Ella logra transmitir esa oscuridad en muy pocas líneas, cosa que no es fácil en el género de los microrrelatos.
Un beso !!

Funes dijo...

Me parece que estamos en presencia de una víctima y un victimario. Pero los dos están mal de la cabeza.
No lo se... me parece...
Funes

Related Posts with Thumbnails