sábado, 25 de junio de 2011

Para que los hombres...

Óleo de Diego Rivera
Para que los hombres no tengan vergüenza de la belleza de las flores,
Para que las cosas sean ellas mismas: formas sensibles o profundas
De la unidad o espejos de nuestro esfuerzo
Por penetrar el mundo,
Con el semblante emocionado y pasajero de nuestros sueños,
O la armonía de nuestra paz en la soledad de nuestro pensamiento,
Para que podamos mirar y tocar sin pudor
Las flores, sí, todas las flores,
Y seamos iguales a nosotros mismos en la hermandad delicada,
Para que las cosas no sean mercancías,
Y se abra como una flor toda la nobleza del hombre:
Iremos todos hasta nuestro extremo límite,
Nos perderemos en la hora del don con la sonrisa
Anónima y segura de una simiente en la noche de la tierra

Juan Laurentino Ortiz
Alias Juanele
Poeta argentino entrerriano (1896 - 1978)
(«Para que los hombres...», La rama hacia el este, 1996: 272)

viernes, 24 de junio de 2011

Viceversa / Mario Benedetti

Fotografía de Elliot Erwitt

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte.
Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte.
Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte.
o sea,
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

Mario Benedetti

Get Out



Una animación francesa, técnica limpia, desarrollo fluido y conclusión sorprendente. Pero, más allá de estos tecnicismos, me llenó de ternura el cabezota de Gary.
Best Animated Short Film 2009

lunes, 20 de junio de 2011

El viaje

Óleo de Nicoletta Tomas Caravia
Oriol Vall, que se ocupa de los recién nacidos en un hospital de Barcelona, dice que el primer gesto humano es el abrazo. Después de salir al mundo, al principio de sus días, los bebés manotean, como buscando a alguien.
Otros médicos, que se ocupan de los ya vividos, dicen que los viejos, al fin de sus días, mueren queriendo alzar los brazos.
Y así es la cosa, por muchas vueltas que le demos al asunto, y por muchas palabras que le pongamos.
A eso, así de simple, se reduce todo:
 entre dos aleteos, sin más explicación, transcurre el viaje.

Eduardo Galeano

viernes, 17 de junio de 2011

A veces hay tanta belleza...

Fotografía de Juan Carlos del Río
A veces hay tanta belleza en el mundo, que siento que no la aguanto, y mi corazón...simplemente se va a rendir.



Film American Beauty / Belleza americana

martes, 14 de junio de 2011

Pequeñas lecciones de erotismo / Gioconda Belli

Óleo de Alex Alemany
I

Recorrer un cuerpo en su extensión de vela
es dar la vuelta al mundo
Atravesar sin brújula la rosa de los vientos
islas golfos penínsulas diques de aguas embravecidas
no es tarea fácil -si placentera-
No creas hacerlo en un día o noche
de sábanas explayadas.
Hay secretos en los poros para llenar muchas lunas

II

El cuerpo es carta astral en lenguaje cifrado.
Encuentras un astro y quizá deberás empezar
a corregir el rumbo cuando nube huracán
o aullido profundo
te pongan estremecimientos.
Cuenco de la mano que no sospechaste

III

Repasa muchas veces una extensión
Encuentra el lago de los nenúfares
Acaricia con tu ancla el centro del lirio
Sumérgete ahógate distiéndete
No te niegues el olor la sal el azúcar
Los vientos profundos
cúmulos nimbus de los pulmones
niebla en el cerebro
temblor de las piernas
maremoto adormecido de los besos

IV

Instálate en el humus sin miedo
al desgaste sin prisa
No quieras alcanzar la cima
Retrasa la puerta del paraíso
Acuna tu ángel caído
revuélvele la espesa cabellera
con la espada de fuego usurpada
Muerde la manzana

V

Huele
Duele
Intercambia miradas saliva impregnante
Da vueltas imprime sollozos piel que se escurre
Pie hallazgo al final de la pierna
Persíguelo busca secreto del paso forma del talón
Arco del andar bahías formando arqueado caminar
Gústalos

VI

Escucha caracola del oído
como gime la humedad
Lóbulo que se acerca al labio sonido de la respiración
Poros que se alzan formando diminutas montañas
Sensación estremecida de piel insurrecta al tacto
Suave puente nuca desciende al mar pecho
Marea del corazón susúrrale
Encuentra la gruta del agua

VII

Traspasa la tierra del fuego la buena esperanza
Navega loco en la juntura de los océanos
Cruza las algas ármate de corales ulula gime
Emerge con la rama de olivo
Llora socavando ternuras ocultas
Desnuda miradas de asombro
Despeña el sextante desde lo alto de la pestaña
Arquea las cejas abre ventanas de la nariz

VIII

Aspira suspira
Muérete un poco
Dulce lentamente muérete
Agoniza contra la pupila extiende el goce
Dobla el mástil hincha las velas
Navega dobla hacia Venus
estrella de la mañana
-el mar como un vasto cristal azogado-
Duérmete náufrago.

Gioconda Belli

lunes, 13 de junio de 2011

De filósofos

Ilustración de Maxfield Parrish
Estaba el filósofo Diógenes cenando lentejas cuando le vio el filósofo Aristipo, que vivía confortablemente a base de adular al rey.
Y le dijo Aristipo:

"Si aprendieras a ser sumiso al rey, no tendrías que comer esa basura de lentejas".

A lo que replicó Diógenes:

"Si hubieras tú aprendido a comer lentejas, no tendrías que adular al rey".

domingo, 12 de junio de 2011

Oscuridad hermosa

Óleo de Montserrat Gudiol i Corominas
Anoche te he tocado y te he sentido
sin que mi mano huyera más allá de mi mano,
sin que mi cuerpo huyera, ni mi oído:
de un modo casi humano
te he sentido.
Palpitante,
no sé si como sangre o como nube
errante,
por mi casa, en puntillas, oscuridad que sube,
oscuridad que baja, corriste, centelleante.
Corriste por mi casa de madera
sus ventanas abriste
y te sentí latir la noche entera,
hija de los abismos, silenciosa,
guerrera, tan terrible, tan hermosa
que todo cuanto existe,
para mí, sin tu llama, no existiera.

viernes, 10 de junio de 2011

La siesta

Alone In The Uncounsciousness by Ctrc
El séptimo día se echó a dormir a la sombra de un membrillo. Hubo lluvias, guerras, plagas, epidemias y, sobre todo, muertos, muchos muertos. Pero él no se enteraba de nada.

Se despertó miles de años después en medio de un inmenso desierto de arena, cuando ya no quedaba casi nada que salvar.

Maria Jose Barrios / Cuentos mínimos

jueves, 9 de junio de 2011

Caloi sin palabras

miércoles, 8 de junio de 2011

Abre los ojos

La expresión está basada en el origen de la palabra abrojo, que aunque muchos suponen que es una palabra propia del Río de la Plata, procede del latín, a través de la forma apere oculum, equivalente de "abre el ojo".
Esta palabra era usada originariamente como advertencia para las personas, debido al peligro que supone caminar por una senda plagada de esta clase de planta de tallos largos, rastreros y frutos muy espinosos y perjudiciales para las cosechas y las personas.
Posteriormente, en el ámbito militar, se comenzó a utilizar la frase abrir los ojos para advertir a los soldados acerca de la presencia de campos minados de abrojos, pero en este caso no referida a las plantas sino a unas piezas de hierro en forma de estrella, con cuatro púas que, al caer al suelo, quedaban con las puntas hacia arriba, obstaculizando el avance de la caballería enemiga.
En la actualidad, la expresión se usa para advertir a alguien sobre la inminencia de un riesgo o peligro, para lo cual es necesario mantenerse alerta.
Extraída del sitio Del dicho al hecho

martes, 7 de junio de 2011

Fui al río



Fui al río, y lo sentía
cerca de mí, enfrente de mí.
Las ramas tenían voces
que no llegaban hasta mí.
La corriente decía
cosas que no entendía.
Me angustiaba casi.
Quería comprenderlo,
sentir qué decía el cielo vago y pálido en él
con sus primeras sílabas alargadas,
pero no podía.

Regresaba
-¿Era yo el que regresaba?-
en la angustia vaga
de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas.
De pronto sentí el río en mí,
corría en mí
con sus orillas trémulas de señas,
con sus hondos reflejos apenas estrellados.
Corría el río en mí con sus ramajes.
Era yo un río en el anochecer,
y suspiraban en mí los árboles,
y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.
Me atravesaba un río, me atravesaba un río!

Juan Laurentino Ortiz
Alias Juanele
Poeta argentino entrerriano (1896 - 1978)
(«Fui al río...», El angel inclinado, 1938)


Los versos de Juanele han sido uno de los regalos más preciados que me llevo de mi estadía en el río Paraná. En esta breve poesía, el poeta celebra con incontenible alegría su fusión con la naturaleza, la que ya nunca volvería a ser la otra parte de la ceremonia dialógica. Por fin, él era el río y el río era él.
Paradójicamente, aún en su tierra, no es tan fácil conseguir ejemplares de su obra editada., por eso para leer más sobre su "antología" les dejo este enlace
Y bajo el riesgo de extenderme demasiado, una foto del río que se recuesta frente a mi ventana.

Fotografía de Celeste Mazzadi

domingo, 5 de junio de 2011

Tu recuerdo

Ilustración de Dani Torrent
Tu recuerdo se enreda a mi alrededor como una manta cobijándome del frío, brilla con mi cuerpo en el silencio mojado de esta tarde en la que te escribo en la que no puedo hacer nada más que pensarte y decir tu nombre en secreto, para dentro de mi boca, envolviéndolo en el recinto de mis dientes, mordiéndolo hasta gastarle las letras, hasta gastar tanto nombre tuyo que me ha ido acompañando, para volver a revivirlo, arrullándome yo misma con tu voz y tus ojos, meciéndome en ese tiempo sin horas en que te quiero, en que amo cada minuto que ha quedado impreso en mi memoria para siempre.

Gioconda Belli

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