domingo, 7 de agosto de 2016

Los justos

Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez. 
El ceramista que premedita un color y una forma. 
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada 
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto. 
El que acaricia a un animal dormido. 
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho. 
El que agradece que en la tierra haya Stevenson. 
El que prefiere que los otros tengan razón. 
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo. 

Jorge Luis Borges

lunes, 14 de diciembre de 2015

El pequeño segundo de eternidad


Millares y millares de años
No serían suficientes
Para expresar
Ese pequeño segundo de eternidad
En el que me besaste
En el que te besé
Una mañana a la luz del invierno
En el parque Montsouris de París
En París
Sobre la tierra
La tierra que es un astro.
Le jardin / J. Prévert

Des milliers et des milliers d'années 
Ne sauraient suffire 
Pour dire 
La petite seconde d'éternité 
Où tu m'as embrassé 
Où je t'ai embrassèe 
Un matin dans la lumière de l'hiver 
Au parc Montsouris à Paris 
A Paris 
Sur la terre 
La terre qui est un astre


lunes, 28 de septiembre de 2015

Casi el regreso

Fotografo John Yong / Follow me
Te veo partir día tras 
día y regresar, lo que
no es ni mejor ni peor.
Nunca te llevas lo
que quiero -mi
amor y mi devoción-
y nunca traes lo que
ansío, la dulzura de una
caricia cargada de
proyectos, de amor,
de ambiciones.
Pero, al fin, regresas.


Regresas...



Carlos Asiain / Paraná, 2007


lunes, 17 de agosto de 2015

No es nada de tu cuerpo

Fotografia de Vadim Stein

No es nada de tu cuerpo
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca -tu boca
que es igual que tu sexo-,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada -¿qué es una mirada?-
triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el sueño.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
flecha de avispas en el aire ciego,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un grano, ni un momento.
Es sólo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.

sábado, 15 de agosto de 2015

He aquí que tú estás sola y que estoy solo

He aquí que tú estás sola y que estoy solo.
Haces tus cosas diariamente y piensas
y yo pienso y recuerdo y estoy solo.
A la misma hora nos recordamos algo
y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya
somos, y una locura celular nos recorre
y una sangre rebelde y sin cansancio.
Se me va a hacer llagas este cuerpo solo,
se me caerá la carne trozo a trozo.
Esto es lejía y muerte.
El corrosivo estar, el malestar
muriendo es nuestra muerte.

Ya no sé dónde estás. Yo ya he olvidado
quién eres, dónde estás, cómo te llamas.
Yo soy sólo una parte, sólo un brazo,
una mitad apenas, sólo un brazo.
Te recuerdo en mi boca y en mis manos.
Con mi lengua y mis ojos y mis manos
te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne,
a siembra , a flor, hueles a amor, a ti,
hueles a sal, sabes a sal, amor y a mí.


En mis labios te sé, te reconozco,
y giras y eres y miras incansable
y toda tú me suenas
dentro del corazón como mi sangre.
Te digo que estoy solo y que me faltas.
Nos faltamos, amor, y nos morimos
y nada haremos ya sino morirnos.
Esto lo sé, amor, esto sabemos.
Hoy y mañana, así, y cuando estemos
en nuestros brazos simples y cansados,
me faltarás, amor, nos faltaremos.

martes, 28 de julio de 2015

Te llevaré sobre mi sangre

Erika Kuhn
Apágame los ojos: puedo verte;
ciérrame los oídos: puedo oírte;
y aun sin pies puedo andar en busca tuya,
sin boca, puedo conjurarte.
Ampútame los brazos, y te agarro,
como con una mano, con el corazón mío;
detén mi corazón, y latirá el cerebro;
y si arrojas el fuego en mi cerebro,
te llevaré sobre mi sangre.

Rainer Maria Rilke. 
Poeta y novelista austro-germano
Praga, 1875 – 1926

lunes, 27 de julio de 2015

Ahora te escribo

Ahora te escribo, ya ves, para decirte apenas
que todo es como antes, que nada cambia
en el fondo si no lo tocamos nosotros,
que sólo nos atañe este silencio
compartido, y el riesgo de creer y crecer
como árboles aislados que une, a ratos,
un mismo viento o una misma lluvia.

Miquel Martí i Pol

Máscaras

No me gustan las máscaras exóticas
Ni siquiera me gustan las más caras
Ni las máscaras sueltas ni las desprevenidas
Ni las amordazadas ni las escandalosas.

No me gustan ni nunca me gustaron
Ni las del carnaval ni la de los tribunos.
Ni las de la verbena ni las del santoral.
Ni las de la apariencia ni las de la retórica.

Me gusta la indefensa gente que da la cara
Y le ofrece al contiguo su mueca más sincera
Y llora con su pobre cansancio imaginario
Y mira con sus ojos de coraje o de miedo.

Me gustan los que sueñan sin careta
Y no tienen pudor de sus tiernas arrugas
Y si en la noche miran / miran con todo el cuerpo
Y cuando besan / besan con sus labios de siempre.

Las máscaras no sirven como segundo rostro
No sudan / no se azoran / jamás se ruborizan
Sus mejillas no ostentan lágrimas de entusiasmo
Y el mentón no les tiembla de soberbia o de olvido
¿quién puede enamorarse de una faz delegada?

No hay piel falsa que supla la piel de la lascivia
Las máscaras alegres no curan la tristeza
No me gustan las máscaras, he dicho.

Mario Benedetti. 

Arte Juan Carlos Manjarrez
No sólo es luz que cae
sobre el mundo
lo que alarga en tu cuerpo
su nieve sofocada,
sino que se desprende
de ti la claridad como si fueras
encendida por dentro.

Debajo de tu piel vive la luna.

‘Oda a la bella desnuda y otros escritos de amor’ 
Pablo Neruda

Mi dolor

El bote se aleja 
y forma un camino blanco 
mi dolor y su huella. 

Akiko Yanakiwara
(1878-1942)

Flores caidas

Las flores caídas
Ahora nuestras mentes
Están en paz.

Matsumoto Koyu-Ni 
(Haijina del siglo XVIII)

domingo, 26 de julio de 2015

Flor del cerezo

Cuidado.
La contemplación del cerezo
embriaga.

Ogawa Shushiki (1669-1725)
Haiku japones

Medios de comunicaciòn

Rom Hicks
De los medios de comunicación
en este mundo tan codificado
con internet y otras navegaciones
yo sigo prefiriendo
el viejo beso artesanal
que desde siempre comunica tanto.

‘Mass media’ Mario Benedetti

sábado, 25 de julio de 2015

El torrente del canto de pájaros

Pinturas de Zou Chuan An
El hombre reposa, las flores de acacia caen.
La noche es tranquila, la montaña de primavera vacia.
La luna sale, sorprende a los pájaros de la montaña.
Entonces cantan, dentro del torrente de primavera.

Wang Wei (701-761 D. de C.)
Músico, pintor y estadista de la Dinastia Tang

viernes, 24 de julio de 2015

Pensamientos nocturnos

Delante de la cama, la luz de la luna brillante,
creí que era escarcha sobre la tierra.
Levanté la cabeza, vi la luna brillante,
bajé la cabeza, y pensé en el hogar lejano.

Li Bai
(701-762 D. de C.)
También conocido como Li Po o el poeta inmortal, considerado el mayor poeta romántico de la dinastía Tang

Gacela que reunes

Gacela que reunes
distintos tipos de belleza,
cerca o lejos de mi,
en mi alma estás arraigada.

***
Desde al-Zahra te recuerdo con pasión,
el horizonte está claro
y la tierra nos muestra su faz serena.
La brisa desmaya con el crepúsculo,
parece que se apiada de mi
y languidece llena de ternura…
Así fueron los días deliciosos que ya pasaron,
cuando aprovechando el sueño del destino,
fuimos ladrones del placer.
Ibn Zaydun (Córdoba, 1003 – 1071)
Poeta árabe andalusí considerado como el mayor poeta neoclásico de al-Ándalus

jueves, 9 de julio de 2015

Disgregaciones

Arte de Alex Alemany
No hay rastro en su cara 
de los pensamientos que ella guarda. 
Están perdidos en su sueño

Va a ser una sombra por la mañana. 
Con el sol que se levanta 
se desmaterializa

jueves, 2 de julio de 2015

Te quiero a las diez de la mañana

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.

Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño.

Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?

Jaime Sabines

martes, 30 de junio de 2015

Nos unimos asi

Nos unimos así, como se unen las sombras en los sueños.
Desde entonces las lunas son más blancas
y los lagos de adentro de tanto y tanto concentrar arrobos
para espejar su imagen están quietos.

Nos unimos así, como se unen
las sombras en los sueños,
magnetizadas en la misma estrella
por el imán sagrado del silencio.

Fue al término de un viaje,
cerca de un bosque lleno de lamentos,
como el cordaje de una enorme lira
batido a latigazos por el viento.

Su tenue sombra penetró en mi alma
como en las ruinas lóbregas de un templo
en cuyo intercolumnio mutilado
se abrazaban la noche y el misterio...

No nos dijimos nada:
nos miramos adentro:
las manos enlazadas
erigieron un trébol
de cuatro hojas...En ellas
puso un rocío inmemorial el sueño
y aligeró la noche sus tinieblas
y se anudaron los destinos nuestros.

Nos unimos así, como se unen
las sombras en los sueños.
Somos un alma, un alma sola,
hasta el fondo del tiempo.


Guillermo Cesar Saraví 
poeta nacido en Parana y fallecido en su ciudad natal Argentina 1899 - 1965

Cuerpo

 
Fotografia Anna- Shakti
Juntar los poros
clasificarlos por ángulo
textura
levedad
esparcirlos
sembrarlos
que se anuden al pulso
de la tierra
que retornen
colmados de luz
a mi cuerpo

Susan Urich Manrique.

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