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domingo, 19 de diciembre de 2010

Ítaca

Cuando te encuentres de camino a Ítaca,
desea que sea largo el camino,
lleno de aventuras, lleno de conocimientos.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Desea que sea largo el camino.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca antes vistos,
deténte en los emporios de Fenicia,
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades de Egipto
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre en tu mente a Ítaca.
La llegada allí es tu destino.
Pero no apresures tu viaje en absoluto.
Mejor que dure muchos años,
y ya anciano recales en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que te dé riquezas Ítaca.

Ítaca te brindó tan bello viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene más que darte.

Y si pobre la encuentras, Ítaca no te engañó.
Así sabio como te hiciste, con tanta experiencia,
comprenderás ya qué significan las Ítacas.

Constantino Cavafis
Alejandría, Egipto 1863 – 1933

miércoles, 19 de mayo de 2010

Las puertas del paraíso / Un cuento sufí



Había una vez un buen hombre. Pasó toda su vida cultivando las cualidades prescriptas a aquellos que alcanzarían el Paraíso. Ayudó generosamente a los pobres, amó y sirvió a sus semejantes. recordando la necesidad de tener paciencia, soportó grandes e inesperadas privaciones, a menudo en beneficio de otros. Ejecutó travesías en busca de conocimiento. Su humildad y su ejemplar comportamiento fueron tales que su reputación de hombre sabio y buen ciudadado resonó desde el Otiente al Occidente y del Norte al Sur.
Todas estas cualidades ciertamente las ejercitaba, todas las veces que se acordaba . Pero tenía un defecto: la negligencia.
Esta tendencia no era fuerte, y él consideraba que contrapesada con otras cosas que practicaba, sólo podría ser vista como una falta pequeña. Hubo algunos pobres a quienes no ayudó, pues de tiempo en tiempo tornábase insensible a sus necesidades. Algunas veces, también, olvidaba amar y servir, cuando surgía en él aquello que consideraba como necesidades personales, o al menos, deseos. Le gustaba dormir, y a veces, cuando estaba dormido, las oportunidades de buscar conocimiento o de entenderlo, o practicar real humildad, o aumentar en algo la cantidad de buenas acciones, pasaban de largo y no volvían.
Así como las buenas cualidades dejaron su huella en su ser esencial, así lo hizo también la característica de la negligencia.

Fue entonces cuando murió. Encontrándose más allá de esta vida y encaminándose hacia las puertas del Jardín Amurallado, el hombre se detuvo para examinar su conciencia. Y sintió que su oportunidad de pasar por los Altos Portales era suficiente.
Vio que las puertas estaban cerradas; y entonces una voz se dirigió a él, diciendo:
-Permanece atento pues las puertas se abrirán sólo una vez cada cien años.

El hombre se acomodó a esperar, excitado ante la perspectiva. Pero perdidas las oportunidades de practicar virtudes en favor de la humanidad, se dio cuenta de que su capacidad de atención no le era suficiente. Después de estar atento durante un lapso que le pareció un siglo, comenzó a cabecear de sueño. Por un instante se cerraron sus párpados. Y en aquel momento infinitesimal, se abrieron las puertas de par en par.
Antes de que sus ojos estuvieran de nuevo completamente abiertos, las puertas se cerraron con un estruendo lo suficientemente fuerte como para resucitar a los muertos.



Este cuento fue recogido de la memoria popular
oral persa. Se atribuye a los derviches. La palabra turca derviche procede del persa darvésh, que significa "mendigo". Los derviches son frailes musulmanes dedicados a adquirir conocimientos y manifestarlos mediante obras de caridad. Algunos derviches se entregan a la pobreza, confiando en Dios para la subsistencia, y andan errantes por las regiones. Más allá de la hermandad a la que pertenezcan, todos aplican la enseñanza sufí en hechos cotidianos: el verdadero conocimiento se encuentra buscando en el interior de uno mismo.

lunes, 11 de enero de 2010

El Atlas, un camino hacia el desierto

El tour arrancó desde Marrakech por la mañana en un trayecto que cruza El Atlas (cadena montañosa que atraviesa Marruecos de Norte a Sur en forma de espina dorsal) atravesando pueblos y aldeas bereberes.
Lo más asombroso del trayecto que finaliza en la ciudad imperial de Fez , es ver como se alternan los colores terracota y rojizos del terreno, con los verdes palmerales de los oasis.
Las poblaciones se mimetizan con la montaña, en contrucciones de adobe y paja. Cada familia tribal vivía en un asentamiento protegido llamado Kasbah. Las kasbah son fortalezas de barro o adobe típicas de la zona, dado los materiales de construcción de los paises del norte de África como Marruecos, Algeria y Tunisía. Estas construcciones se encuentran en lugares cerca del desierto, y normalmente en un lugar elevado para mejorar la defensa del sitio. Algunas Kasbah están aún habitadas. No hay luz, ni gas, ni agua corriente, claro. Sin embargo, cada tanto encontraba una antena parabólica que hacen funcionar con baterías de coches. Así se conectan a alguna señal del mundo, al menos a un par de canales de otros países árabes.
Las vertientes subterráneas forman oasis verdes que ofrecen todo tipo de cultivos. Y los palmerales ofrecen una sobreabundancia de dátiles de los mejores que haya probado.
También son muy buenas las olivas, las uvas, los melocotones, los plátanos.
En medio del camino hay una ciudad llamada Ouarzazate, desde donde parten las excursiones al desierto de dunas. También es conocido porque hay un "Hollywood" el Atlas Film Studios, donde un sinfín de famosas películas históricas y de aventuras fueron filmadas, incluyendo la película Gladiator y Lawrence de Arabia. En esta zona se encuentra la kasbah Aït Benhaddou, considerada por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad y una de los bastiones o fortalezas más importantes de la antigua Ruta de la Sal, donde las caravanas compraban esclavos, oro, marfil y sal desde el África sahariana hasta Marrakech y más allá.
Las dunas, para mi sorpresa, son absolutamente anaranjadas. Su paisaje típico incluye los camellos y las jaimas (carpas) donde hacer noche. Una experiencia única es dejarse guiar por un camellero que nos adentrase algún breve recorrido de los 50 km de dunas que separan con la frontera a Argelia. Los habitantes del desierto, los hombres azules deben su nombre al color índigo de su vestimenta y sobre todo de su turbante. Tonalidad extraída de un colorante vegetal que con el calor del desierto se disuelve poco a poco y va tiñendo la piel y protegiéndola de las inclemencias del tiempo. Existen más o menos 3 millones de tuaregs: pueblo de cultura nómada o seminómada que se localiza en una parte del territorio de Argelia, Burkina Fasso, Líbia, Mali y Níger.
El desierto es el único lugar del mundo junto con el mar donde el hombre se enfrenta cara a cara consigo mismo. No buscamos ni suplantar a nadie ni ocupar el lugar del otro porque en el desierto no hay nadie más. Es un lugar donde se encuentra la esencia del ser humano. En el desierto el tiempo es luz.

Final del recorrido la ciudad de Fez. Primera ciudad imperial, capital árabe del S.VIII, que es muy surrealista para describir.
"Medina" es un término árabe que significa "Ciudad". La medina de Fez es una ciudad fortificada en la que actualmente viven 350.000 personas en forma absolutamente medieval.
Son 9.600 calles, 1.000 de ellas sin salida, un verdadero laberinto que difícilmente se pueda visitar sin un guía. No hay plazas, ni descansos, ni espacios libres. Todo es zoco (mercado) frenético donde siguen existiendo los gremios de artesanos tal como se conservan del medioevo: los carpinteros, los curtidores, los tejedores, los ceramistas...
El movimiento es continuo, casi no se puede uno detener para sacar una foto en los 6 kilómetros de caminata en la medina. Apenas alguna foto a los burros que transportan mercaderías, o a algunos vendedores que venden pollos vivos ( lo degüellan y lo entregan calentito a su comprador) o pescado, o telas. En fin...realmente la sensación de entrar en una película, vivir una locura en cámara rápida, y salir. Eso es Fez, un viaje a la época medieval, un flash de sensaciones, olores y colores.
Desconozco cómo serán esas casas de fachada tan sobria, cómo se mantienen en su estructura y en su interior. Para el mundo árabe lo principal en la construcción es no mostrar nada al exterior, para no despertar envidias de los más pobres.
De manera que tras esos muros franciscanos y esa puerta de madera antiquísima, jamás sabremos qué podríamos encontrar: a veces un palacio lleno de confort.
De este viaje me traje los olores, creo que debe ser un común denominador del mundo árabe.
Me traje la sonrisa de pisar por primera vez tierra árabe.
Me sentí reconocida en mis rasgos por ellos. Fue raro, ser étnicamente reconocida.
Recordé mucho a mis abuelos siriolibaneses.
Y me quedé con el anhelo de seguir viaje para Jordania y Siria.
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martes, 3 de noviembre de 2009

Objeto de mi deseo

Objeto de mi deseo, que alcanzar no puedo
ni decir que mañana iré a tu encuentro
mi noche ha envuelto al día en su veste
desde el alba, siendo iguales su comienzo y fin
y yo me engaño con falsas ilusiones
como tu encuentro, que la fortuna niega.


Avempace ( Ibn Bayyah)
1080/1138

viernes, 16 de octubre de 2009

Adagio sufí

Pintura "Multitud" de Carmen Gloria Searle

«Hay tantos caminos hacia Dios, como almas de hombres»

Antiguo adagio sufí

lunes, 15 de junio de 2009

Añil en la mirada



Paseando la mirada por la ciudad santa de Chaouen, la ciudad añil, al norte de Marruecos.

El añil fue nombrado y definido por Isaac Newton cuando dividió el espectro óptico (que es un continuo de frecuencias). Le dio nombre a 7 colores específicamente para unirlos a los planetas conocidos, días de la semana, notas en una octava, y otras listas con siete elementos.
El color añil, también conocido como índigo, corresponde a una longitud de onda de la luz de 4500 a 4770 Å, o entre 450 y 477 nm, se encuentra entre el azul y el violeta.
Este tinte es extraído de un arbusto llamado añil o índigo (del género Indigofera), siendo este nombre también usado para designar al color. Usado como tinte azul, fue probablemente el tinte más común en Europa junto con los púrpuras y el escarlata.

En América el tinte azul se extraía de diversas especies de plantas del género Indigofera conocidas en general con el nombre de jiquilite (de hasta 1,5 metros de altura), y se usaba normalmente para teñir túnicas y ropajes sacerdotales.
El Salvador y Guatemala se destacaron por su vasta producción de añil (en particular cabe destacar el azul maya con que están pintados algunos murales de Bonampak, Chiapas) hasta mediados del siglo XVII, momento en el que comenzaron a descubrirse los colorantes sintéticos en Europa.

El añil pudo ser sintetizado gracias al eminente químico alemán Adolf Von Bayer, el cual hizo su síntesis a partir de Orto-nitro benzaldehído, acetona y una base, gracias a lo cual este gran químico ganó un premio Nobel en 1905.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Alhambra


Grata la voz del agua
a quien abrumaron negras arenas,
grato a la mano cóncava
el mármol circular de la columna,
gratos los finos laberintos del agua
entre los limoneros,
grata la música del zéjel,
grato el amor y grata la plegaria
dirigida a un Dios que está solo,
grato el jazmín.

Vano el alfanje
ante las largas lanzas de los muchos,
vano ser el mejor.
Grato sentir o presentir, rey doliente,
que tus dulzuras son adioses,
que te será negada la llave,
que la cruz del infiel borrará la luna,
que la tarde que miras es la última.

Jorge Luis Borges

Nota: el alfanje es un término castellano que proviene del árabe hispánico al-janyar, que significa el puñal y designa una espada de hoja ancha y curva, con filo en un sólo lado (o contrafilo en su último tercio) que durante la Edad Media y hasta el Renacimiento se empleó en la Península Ibérica.

martes, 25 de noviembre de 2008

Taracea, el arte de la incrustación y de la geometría

Decir Taracea es sinónimo de incrustación.
La técnica proviene desde los orígenes de la humanidad cuando de manera precaria se hacían hendiduras en la madera para luego
rellenarlas con otras maderas, metales, piedras, o simplemente hueso y marfil. Con la llegada del Islam a Oriente la Taracea se llenó de simbolismo y belleza que elevó la técnica que ya se realizaba en los pueblos Árabes. Fiel reflejo de ello son los monumentales tesoros de arte que quedaron como legado de aquellas culturas maravillosas como las Mezquitas, los palacios, las "Madrasas" o escuelas coránicas y todo lo referente al arte Islámico. El Islam logra una gran expansión y su cultura se extiende por numerosas regiones y países que anexan a sus propias culturas el arte Islámico.


Cuando decimos Taracea, debe entenderse que se trata de incrustaciones de cualquier clase de material sobre cualquier otra clase de material, pero cuando decimos Taracea tradicional, nos referimos a una línea de realización bien definida así como también lo es el resultado final que el observador puede captar.

Debe respetarse siempre el diseño geométrico coherente, esto es, las estrellas de 6, 8, 12 y 16 puntas, los octógonos y hexágonos, las grecas o guardas de finas tiras de madera que forman interminables rectas que se entrecruzan dando ese aspecto de "unicidad".

La taracea desarrollada en España por la influencia de los musulmanes, los que utilizando marfil, hueso y carey, además de maderas preciosas, con diferentes tonalidades de color, formando dibujos de estructura geométrica para decorar pequeños objetos de uso, como arcas y cofres. La técnica de la taracea fue muy utilizada en la decoración de los bargueños de los siglos XVI y XVII.


El esplendor del oficio de la taracea se alcanzó en la Granada del XVIII aunque tuvo su origen como oficio en la Córdoba del siglo XII. Los artesanos granadinos de la taracea se inspiraron para sus tracerías geométricas en los motivos ornamentales de La Alhambra, continuando este influjo musulmán hasta el día de hoy.

A pesar de la tendencia a la industrialización y la sustitución de materiales por imitación, los talleres más destacados continúan con el empleo de maderas empleadas calificadas como preciosas, importadas por lo general, contándose entre ellas el palosanto, el ébano o la caoba, además de utilizarse cedro, nogal, palo de rosa, naranjo o sicómoro. También se utiliza el hueso y el metal.

La producción de los talleres más cualificados y artísticos se centra, especialmente, en objetos corno bargueños, cofres, estuches, ajedreces, mesas y arcas, utilizando siempre materiales nobles y técnicas tradicionales.

Otros términos relacionados con taracea son marquesina y tesselation.


Un artesano rosarino fiel a la técnica depurada, lo podemos visitar aquí http://www.artemaderataracea.com/index.htm

Taracea, un arte en peligro de extinción


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